Juventud Cooperante Vasca / Itsaso Roitegi / La Esperanza (Trujillo – Perú) – 01

Con el vídeo de Itsaso Roitegi comenzamos la serie de vídeos de las y de los jóvenes que participan en el programa del Gobierno Vasco «Euskadiko Gazteak Lankidetzan – Juventud Cooperante Vasca» con SERSO San Viator; aunque en una entrada anterior, correspondiente a Haití, incluíamos  otro de Ane, Klara y Nekane.

Queremos reflejar las actividades que nuestras y nuestros jóvenes realizan a lo largo de este programa. Eskerrik asko, Itsaso.

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Gonaïves / École National Cyr-Guillo – Haiti 06

La Escuela Nacional «Congreganista» Cyr-Guillo fue fundada en 1879 por los FIC (menesianos). El 27 de agosto de 2001 los CSV de Haití se hacían cargo de su dirección. Es, por tanto, un centro educativo de larga trayectoria en Gonaïves.

Aunque sea un buen centro educativo, necesita reformas urgentes para el inicio del año escolar.

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Las lágrimas de mi pueblo y el espectáculo de las ONG

Lo siento, pero no me resisto a incluir en el Blog el artículo de Juan José Aguirre, obispo de Bangassou (República Centroafricana).

«El 15 de marzo pasado los rebeldes sanguinarios de la LRA (unos paramilitares que vienen de Uganda y se hacen llamar Ejército de Resistencia del Señor), atacaron un pueblo llamado Nzacko (diócesis de Bangassou en Centroáfrica). Llegaron un domingo por la tarde, cuando la mayor parte de los soldados de la guarnición jugaban al fútbol y los cosieron todos a balazos.

La población se desperdigó alocadamente y los rebeldes tuvieron tiempo de robar casa por casa, de mirar debajo de los catres para ver si había alguna chica escondida y aprovechar la coyuntura, amontonar lo robado en el centro del mercado y hacer una cordada con chicos y chicas (algunas que acababan de violar), ponerles 30-40 kilos en la cabeza y llevárselos a sus campamentos de la selva, a unos 10 días de marcha.

Eran 56 jóvenes, algunas embarazadas y dejaban 56 familias angustiadas por su suerte.
Como obispo de esta diócesis, grité contando esta fechoría en la radio, en periódicos, en encuentros… (Todos dicen: ¡¡¡oh!!!, ¡¡¡qué barbaridad!!! Pero todo sigue igual. Vivimos caminando sobre una cuchilla de afeitar y muchos golpes bajos de la economía mundial, como el control del coltán (colombio-titanio) para fabricar nuevas marcas de móviles o de ordenadores, rebotan en el cuerpo inerte de la población de Bangassou y del norte del Congo.

Esta parece un macabro sparring sobre el que las compañías de telefonía hacen rebotar los puñetazos de la agresividad del mercado o las dentelladas de sus trajeados “tiburones”). La mayoría de aquellos jóvenes volvieron 20 días después, destrozados, algunos con hernia discal. Unos 15 niños de 11-13 años, aun no volvieron y sus familias temen que no vuelvan nunca más. Lo que acabo de contar ya lo he denunciado otras veces y es la misma nefasta canción archirrepetida desde hace 6 años.

Lo nuevo es que ese día, Karine, aprovechando la confusión de los kalasnikoff y la refriega generalizada, se escapó de las manos de estos indeseables. Llevaba 9 meses con ellos en la selva desde que la raptaron en su pueblo natal. La apartaron violentamente de sus 3 hijos y de su madre y, a sus 23 años, se la fueron rifando 150 rebeldes en la selva entre labores de aseo, culinarias, de transporte u otras.

Pero ese 15M fue su gran día. Huyó a la misión católica y los padres centroafricanos la
condujeron a una plantación para ponerla salvo. Al día siguiente la llevaron 80 km abajo donde una franciscana guatemalteca me la trajo a Bangassou, otros 120 km más al sur. Cuando vi a Karine delgada como un alfiler, cuando sus ojos huían de los míos y la respuesta a mis preguntas eran sólo murmullos, supe que había un problema. Más que un problema, había muchos problemas y aquella pobre chica parecía zombi.

Después de lavarse varias veces con jabón perfumado, inútil esfuerzo de quitarse de encima toda la vergüenza y la rabia acumulada, Karine seguía en estado de shock. Me
enteré de que sus hijos y su madre, después de su rapto, se habían desplazado a 25 km de Bangassou y me ofrecí a devolverla a los suyos. Me dijeron que en su pueblo todos creían que estaba muerta, pero no había tiempo de mandar una avanzadilla con la noticia de su vuelta a la vida y la monté en el asiento de atrás del coche.

Conforme íbamos llegando y unos pocos habían comenzado a reconocerla, Karine, hierática y asustada, no movía un músculo. Al pararnos al lado de la veranda de sus
abuelos, alguien le dio un bebé por la ventanilla, pero ella seguía K.O. El coche ya estaba parado pero ella no se movía. Tuve que salir yo mismo y abrir su puerta, y conminarla con una cierta dureza en la voz: “Karine, sal fuera”.

La multitud ya se había juntado y, al reconocerla, gritaban, rezaban, lloraban, se ponían
de rodillas o cantaban cantos de Iglesia de diferentes confesiones. Karina salió del coche y se dejó tocar por los suyos que la acariciaban, la sobaban, la bendecían o simplemente la miraban con los ojos como platos. Ella, de pié, mirando al suelo, lloraba y temblaba. Tardó 20 minutos en reaccionar y ofrecer su primera sonrisa. Una sonrisa de resurrección.

Pensé que el coche había sido como su ataúd de muerta, que esos 20 minutos fueron como un parto y ahora, finalmente, sonreía. Es decir, resucitaba a la vida.

La mitad de la población de mi diócesis vive desde hace años escondida en campos de refugiados. En unos hay 4.000, en otros son gente huida del Congo, 3.500, en otros unos centenares. Pero todos perdieron sus campos, sus cosechas y graneros, sus casas y sus espacios sagrados, las cosas que no pudieron transportar y todas sus esperanzas.

Sobre ellos han caído desde hace meses, como moscas sobre una llaga, Ongs de todo tipo y condición, de nombres difíciles de pronunciar (alguna tiene nombre de un famoso mago), otras son conocidas y lo hacen medianamente bien. Pero muchas de ellas están formadas de personas interesadas que llegan en avión por cuestiones de seguridad y ofrecen sus productos e intuiciones durante unos días, escriben sapientes informes sobre las condiciones de vida en África en general (1º capítulo) y en los campos de refugiados en particular (2º capítulo) para concluir que sus fuentes de alimentación (organismos internacionales de todo tipo, organismos humanitarios, filántropos y afiliados) tienen que seguir dando plata porque las letrinas hay que ponerlas un metro más allá o las azadillas no han sido suficientes.

Los padres y las hermanas de la misión, que están allí desde hace años, día a día, aguantando el chaparrón de la mañana a la noche, se preguntan si no es una contradicción que lo que costaron las azadillas sea apenas, una cincuantésima parte de lo que costó fletar un avión ida y vuelta para llevar y traer a los especialistas de lo humanitario dos veces por semana, sus salados “per diem” (dietas), sus cursos de preparación intensiva y sus flamantes ordenadores para escribir sus puntuales informes, exactos en puntos y comas, parágrafos y firmas, en cuatro ejemplares.

Todos se mueven con escolta militar pagada a precio de oro y todos piden pasar la noche en la misión donde haya agua “muy fría” y electricidad para encender los ordenadores.

Un día, pidieron hospedaje 4 especialistas enviados por la Embajada americana. Cuando terminaron su trabajo, viendo que tenían la tarde libre antes de coger la avioneta que los llevaría de vuelta a Bangui y a Washington, les propusimos de visitar el centro de enfermos terminales de sida y el nuevo quirófano.

Muy educadamente nos dijeron que les habían pagado solo para ver letrinas, no quirófanos. Aunque muchos vendrán de buena fe e intentan hacerlo lo mejor que saben, acabamos preguntándonos quién está mejorando su calidad de vida: los miembros de la ONG aparecida de buenas a primeras o la gente de los campos de refugiados que tienen que aguantar una lección magistral sobre el uso y el abuso de las letrinas a cambio de azadas y azadillas que reparten después de la lección.

Hay algunas que dan signos de seriedad y sentido común. La mayoría, sin embargo, parece ser gente que quieren ver en directo lo que ayer vieron por televisión. Entre tanto la población local, paupérrima, la que ha acogido los refugiados sin pedirles visado ni papeles, ahora tiene que negociar con estos inmigrantes una gallina por una azadilla o
les cambian un lebrillo por una manta made in HCR (Alto Comisariado para los refugiados) o un cubo de cacahuetes a cambio de una mosquitera “impregnada”.

Las ONGs crean los status. En el último escalón esta la población local y el farolillo rojo son los campesinos que no pueden salir a cultivar sus tierras a causa de la presencia de la LRA pero para las ONGs no cuentan para nada. Algunos escalones más arriba los
refugiados, enseguida después las misiones y al final de la escalera, kilómetros más arriba, los especialistas de cuestiones humanitarias, algún embajador que se deja caer por allí o algún majadero despistado, director general de algo.

¡Así es la vida! ¡Así la hemos hecho entre todos!»

Juan José Aguirre, Obispo de Bangassou (República Centroafricana) aguirreeveque@yahoo.fr

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Gonaïves / Collège Immaculée Conception (C.I.C.) – Haiti 05

El Colegio Inmaculada Concepción es un colegio sencillo, pero un muy buen colegio por sus resultados académicos. Es una de las primeras inserciones de los viatores en Haiti, este año cumple el 45 aniversario de su creación. Cuenta con 660 alumnas y alumnos de Secundaria.

El C.I.C. es la primera vez que participa en el programa Juventud Cooperante Vasca, y dos jóvenes donostiarras (Ane y Nekane) y una gasteiztarra (Klara) colaboran en diversas actividades organizadas por el centro educativo. He tenido la suerte de compartir varios días con ellas, y con el sol caribeño por techo y ‘les moustiques’ revoloteando, feliz estancia. Gracias, Duchelande, por tu acogida.

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Gonaïves / Saint Viateur – Haiti 04

El proyecto de la Institución Mixta Saint Viateur de Gonaïves va avanzando y, aunque todavía queda la mitad por construir, en septiembre podrán comenzar las clases en el primer bloque.

Este proyecto es un esfuerzo colectivo de muchos grupos y personas, y servirá para la escolarización de 600 niñas y niños de Primaria de Gonaïves. Duchelande Saintilmé es el responsable del proyecto y Wilford Douze será el nuevo responsable de la Institución Educativa. Sigan contando con nuestro apoyo.

Eskerrik asko guztioi, gracias a todas y todos, merçi à toutes et à tous, nou di tout moun  fanm kou gason mèsi.

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