La crisis política persiste en Costa de Marfil pese a la mediación africana

A pesar de la mediación del ex jefe de Estado sudafricano, Thabo Mbeki, la crisis política persistía este domingo en Costa de Marfil tras el anuncio de un gobierno de Alassane Ouattara, que reivindica la presidencia, al igual que su rival, el hasta ahora presidente Laurent Gbagbo.

El primer ministro de Gbagbo desde el acuerdo de paz de 2007, Guillaume Soro, dirigente de las Fuerzas Nuevas (FN) que controlan el norte del país desde el fracasado golpe de estado de 2002, dirige este equipo y mantiene además la cartera de Defensa. Soro reconoció el sábado la victoria de Ouattara y presentó entonces la dimisión al que considera nuevo presidente.

Los otros ministerios han sido confiados a miembros de la Agrupación de los Hufuetistas para la Democracia y el Desarrollo (RHDP), coalición de oposición que había apoyado a Ouattara antes de la segunda vuelta de las presidenciales, el 28 de noviembre.

La mediación

Este anuncio sorpresa se produce el mismo día de la visita de Thabo Mbeki, enviado de urgencia por la Unión Africana para encontrar una salida a la crisis surgida de las presidenciales de 28 de noviembre.

Ouattara dijo que había recibido a Mbeki en el hotel que utiliza como sede, custodiado por los “cascos azules” de la ONU, “como presidente de la República de Costa de Marfil. Le he pedido que reclame a Laurent Gbagbo que no se aferre al poder y que lo abandone, como se debe hacer tras perder unas elecciones”.

Ya mediador de la crisis marfileño en el pasado, Mbeki se ha reunido también con el representante especial de Naciones Unidas en el país, Youn-jin Choi, y con el presidente saliente Gbagbo, que le ha recibido durante una hora y media en el palacio presidencia.

La situación “evidentemente es muy grave”, ha reconocido el emisario, considerando “importante evitar la violencia, no volver a la guerra” y “encontrar una solución pacífica”. Mbeki recalcó que, antes de hacer cualquier recomendación, estudiaría las posturas de todos los implicados en el conflicto.

El país está en plena tormenta después de que Gbagbo fuese proclamado el viernes vencedor de las presidenciales con el 51,45% de los votos por un Consejo Constitucional partidario de su causa, que invalidó los resultados de la Comisión Electoral Intependiente (CEI), que había dado a su rival el 54,1% de los sufragios.

Respaldo internacional

Sin embargo, los dos hombres prestaron juramento el sábado: Gbagbo durante una ceremonia en el palacio presidencial y Ouattara por un correo remitido al Consejo Constitucional. El líder opositor se apoya en un gran respaldo internacional.

Naciones Unidas, EEUU, Francia, la Unión Europea, Reuni Unido, la Francophonie (la organización internacional de países francófonos), así como la Unión Africana y la Comunidad Económica de Estados Africanos del Oeste (Cédéao) han avalado los resultados de la CEI y reconocido su victoria. La Cédéao debe celebrar una reunión este mismo martes en Abuya sobre la crisis.

Gbagbo, que no ha hecho declaraciones tras la entrevista con Mbeki, ha considerado esta postura como una “injerencia” en los asuntos internos de Costa de Marfil.

Es urgente encontrar una solución. El país, dividido en dos desde hace ocho años, se encuentra con dos presidentes y sus partidarios podrían estar tentados a radicalizarse, sumiendo al país en el caos.

El sábado, la violencia ya dejó dos muertos en Abidjan, si bien balances no confirmados hablan de numerosas víctimas. En la capital económica, centenares de simpatizantes de Alassane Dramane Ouattara manifestaban el sábado su enojo de no ver a “ADO”, como le llaman, presidente. Los partidarios del líder opositor organizaron barricadas e incendiaron neumáticos.

Este domingo, los barrios populares estaban en calma, aunque se registraron incidentes violentos en Dabou, cerca de Abidjan.

Signo de la preocupación que la crisis ha despertado en el extranjero, EEUU y Bélgica han desaconsejado a sus compatriotas que vayan a Costa de Marfil.

El presidente galo, Nicolas Sarkozy, que “sigue hora a hora la evolución de la situación” en el país africano mientras está de visita oficial en India, ha pedido a su ministro de Defensa, Alain Juppé, que “se quede en Francia” para seguir el desarrollo de la situación en la antigua colonia. Unos 15.000 franceses viven en el país africano y París tiene allí desplegada la fuerza militar Licorne, de 900 hombres.

La vecina Liberia ha comenzado a sufrir los contragolpes de la crisis actual Según una fuente oficial en Monrovia, unos 300 marfileños se han refugiado a pesar del cierre de fronteras por parte de las autoridades marfileños.

Cinco años de guerra

Gbagbo fue elegido presidente en 2000 para cinco años y se ha mantenido otros cinco en el poder, al retrasar la convocatoria de comicios por la guerra civil, que dividió al país entre 2002 y 2007.

Tras cinco años de guerra, en 2007 Gbagbo y Soro firmaron la paz y formaron un Gobierno de unidad, al que el líder de la guerrilla norteña se incorporó como primer ministro, encargado de preparar unos comicios libres y justos, que se retrasaron varias veces por problemas, sobre todo, con el censo.

Mientras tanto, de hecho, el país sigue dividido y, mientras las Fuerzas Armadas, leales a Gbagbo, controlan el sur del país, las Fuerzas Nuevas de Soro, partidarias de Ouattara, mantienen el control del norte

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/05/internacional/1291581541.html

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