Entrevista Ramón Ibeas, secretario general Cáritas Álava

Ramón Ibeas, secretario General de Cáritas-Araba

Ramón Ibeas, secretario General de Cáritas-Araba

“Las ayudas son para quienes las necesitan, no para quienes se las merecen”

Ramón Ibeas, secretario general de Cáritas Álava, tiene las ideas muy claras. “Funcionamos en una especie de sociedad medieval en el que uno llega al poder y se cree que es el dueño de todo. La gente que se queda sin trabajo y no tiene absolutamente nada, solo la RGI. Y cada vez más voces culpabilizan a la gente que accede a esta prestación, llamándoles vagos, delincuentes y defraudadores. Las ayudas son para quien las necesita, no para quien se las merece. ¿Quién decide el tema del merecimiento? Siempre lo decide el señorito y a eso no vamos a jugar”.  La memoria de actividad de 2014 de Cáritas en Euskadirefleja una realidad persistente de pobreza y exclusión. Las tres Cáritas de la comunidad atendieron a 47.348 personas, una cifra parecida a los dos años anteriores y que refuerza la idea de que la pobreza en Euskadi se cronifica. Desde 2007 (último año previo a la crisis) y el 2012, Cáritas Euskadi ha incrementado en un 50% el número de personas atendidas.

¿Ha quebrado la clase media con la crisis?

Ha quebrado la clase media trabajadora. Pero la situación en Euskadi con ser mala, no lo es tanto como en el resto de España. Si la gestión de la administración es buena, con pocos recursos se pueden hacer las cosas bien. La gestión se hace desde el cariño a los pobres, no para inflar los bolsillos.

En Euskadi, un 10% de la población ronda ya la exclusión social.

Y en algunas comunidades del resto de España esa tasa alcanza el 44%. Cuando a un pensionista no llega al Salario Mínimo Interprofesional se le complementa. Eso solo pasa en Euskadi. Hay elementos diferenciales con relación al resto de España, lo que no significa que nos quedemos en la autocomplacencia. Tenemos más de 160.000 parados en la comunidad y en Cáritas hemos atendido a más 47.000 personas el año pasado. Cuando las personas llegan hasta Cáritas es porque los elementos previos han ido fallando.

El número de personas atendidas por Cáritas en 2014 ha permanecido estable.

Sube menos, pero sube. En 2008 y 2009 no aguantábamos presupuestariamente. Hubo años en los que en las ayudas económicas se nos iba un millón de euros por encima de presupuesto. Eran los años en los que se cambió la norma de la Renta de Garantía de Ingresos y la gestión pasó a Lanbide. Al principio, fue un absoluto desastre. Hemos estado manteniendo a familias con derechos a percepción de renta durante 16 meses porque Lanbide era incapaz de desbloquear un expediente. La cuestión se ha ido solucionando. Recibir la RGI ha hecho que mucha gente se pueda mover con cierta autonomía, pero siguen quedando ciudadanos en situación complicada, que no terminan de encontrar salida, con poca formación y sin opciones de pelear por un puesto de trabajo.

En otros momentos de la historia reciente de Euskadi se llegaron a superar los 200.000 parados. Hoy aún estamos lejos de esas cifras, pero la sensación es que la situación es peor.

Cuando se sufrió la reconversión, Euskadi le echó imaginación y se dio una salida digna a mucha gente, que se fueran con una pensión a casa. La reconversión afecta a la siderurgia, pero se reconvierte el país. El golpe ha sido menor que en la década de los 80, pero los grandes problemas es que afecta al cambio generacional, la gente joven no encuentra su espacio; no se tienen claro los espacios emergentes; y hay un problema financiero, no se da crédito para que salgan adelante los negocios. Cada uno reivindica lo suyo, pero hace falta visión de conjunto.

Ahora hay un sistema de servicios sociales más desarrollado y está la RGI.

La gente que se queda sin trabajo no tiene absolutamente nada, solo la RGI. Y cada vez más voces culpabilizan a las personas que acceden a esta prestación, llamándoles vagos, delincuentes y defraudadores. No queremos esa política. Las ayudas son para quien las necesita, no para quien se las merece. ¿Quién decide el tema del merecimiento? Siempre lo decide el señorito y a eso no vamos a jugar.

El consenso político sobre las ayudas se rompió en 2010.

Javier Maroto ha sacado el 30% de los votos por su mensaje sobre el fraude en las ayudas sociales. Pero un 70% de los votantes le han dicho que no. Otra cosa es que sea el partido más votado. Ahora, habrá que ver si es alcalde o no. El PP es que el rompió el consenso en 2010 y se ha quedado solo en Vitoria. El resto está en su contra, por lo que hay un espacio de diálogo suficiente para asegurar unos mínimos innegociables. Los partidos son grupos de interés, la política quiere gestionar el poder. Maroto tendría que buscar los votos que necesita para gobernar, pero siempre al servicio del ciudadano que más lo necesite. En Vitoria somos vitorianos todos los que vivimos en la ciudad, hayamos venido de donde hayamos venido. Eso es innegociable porque de lo contrario todo el mundo pondrá sus rayas. Y de Vitoria con 10 apellidos vascos igual solo hay tres.

Una parte de la sociedad no puede acceder a las ayudas.

Y esa parte de la sociedad entiende que el sistema no funciona. No le falta razón porque se está quedando fuera un colectivo de gente que tiene necesidad de ayuda. Eso supone que lo que tenemos lo mantenemos y vamos a más. No podemos entrar una dinámica de ‘a estos sí y a esos otros no’. Volvemos al discurso de méritos. Si alguien ha invertido su dinero y lo ha perdido ¿por qué hay que ayudarle? ¿Por qué hay que ayudar a un banco si la pifiado él? Ahí se nos ha ido un montón de miles de millones de euros. Nos preocupan las personas que peor están. Quienes más chillan son los que más recortan en impuestos. Parece que todos están cargados de derechos, pero sin obligaciones. Así, la sociedad no puede funcionar. Una de las grandes reivindicaciones en la campaña ha sido de derechos, no de obligaciones.

¿La realidad con la que se encuentra Cáritas es que se intensifica la feminización de la pobreza?

La familia monoparental con una mujer como tractor es la más vulnerable de las que llegan a Cáritas, con diferencia. Las otras familias juegan la partida de manera más compensada. Esa es la realidad.

Eduardo Azurmendi – http://www.eldiario.es/norte/euskadi/ayudas-necesitan-merecen_0_396160685.html
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