PHOTOS James Stine – (Saint Marc – Haití)

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PHOTOS San FRANCISCO de ASÍS – (Grand-Goâve Haití)

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PHOTOS de la I.M. SAINT VIATEUR (Gonaïves-Haïti)

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Hoy, Día Mundial de las Niñas y de los Niños, lo queremos celebrar con nuestras niñas y nuestros niños, con nombres y apellidos. Por ellas y ellos llevamos trabajando largo tiempo.

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VOLVERÉ CON MIS OJOS DE PEDIATRA

Antes de ayer recibíamos la noticia de la muerte en Bouaké (Costa de Marfil) de Constant, hermano de Elisabeth Amoakon. Colaborador constante en nuestra Notre-Dame de la Visitation, Casa del Bebé, Pediatría…, animada por los viatores Augustin y Elisabeth Amoakon.

Durante el segundo semestre de 2010 Gisela Muñoz pasó varios meses colaborando en Notre-Dame de la Visitation, quién mejor que ella para mostrar nuestro homenaje a Constant:

«En cuanto llegasteis los tres a la Maison des Bebes supe que la pediatra eras tú, me confesó un día dos meses más tarde, mientras descansábamos tras una jornada agotadora en el consultorio improvisado de Tounvré. Recuerdo que traías tu falda de tonos rojos, el pelo alborotado y detrás de esas gafas, tus ojos de pediatra.

 Ese primer día yo llegaba fascinada y cautelosa a la ciudad norteña de Costa de Marfil, Bouaké. Fascinada porque iba a vivir unos meses en ese continente al que desde pequeña quise ir, el hogar de esas aldeas color tierra en las que otros niños corrían desnudos y tostados completamente por el sol. Y cautelosa porque, si bien no era mi primera vez como cooperante en África, sí era mi primera vez como pediatra. Cuando recuerdo el proceso emocional que atravesé desde los meses previos a terminar la residencia hasta el momento en que tomé la decisión de marcharme, me invade una sensación de satisfacción y conciliación conmigo misma. No me resultó fácil dejar atrás a compañeros que firmaban sus contratos de trabajo, a mi amama con sus manos longevas y a la incertidumbre de lo que encontraría a la vuelta, pero al igual que otras veces que he atendido las necesidades de mi alma, la recompensa terminó superando con creces mis expectativas.

 Entre mis mayores triunfos se encuentra el haber conocido a Constant. Aunque fracasé al no conseguir convencerle de que se especializara en pediatría. Prefiero ser cirujano; no soportaría recibir a un niño moribundo y no poder ofrecerle un tratamiento porque la familia no lo puede pagar; si un paciente llega al quirófano, es porque ya ha superado esos obstáculos y entonces, yo puedo realmente hacer algo por él. He visto a compañeros pediatras sacar de su bolsillo unas monedas para dárselas a una madre y llamar al siguiente paciente sabiendo que ya sólo le quedan un fonendo y los bolsillos vacíos. Yo no podría vivir así. En África ningún médico quiere ser pediatra.

 Constant y yo fuimos más que colegas. Cuando volvía de sus guardias quirúrgicas en el hospital de la ciudad, se pasaba por la consulta de pediatría y me echaba una mano. Él me explicaba los entresijos de cada etnia, de los antipalúdicos y del mal de ojo, y yo intentaba esquematizarle los conceptos pediátricos más efectivos para cuando yo me fuera. Entre niño y niño, entre clases de puericultura y reposición de farmacia, compartíamos nuestras inquietudes profesionales y personales, nuestros fantasmas y ensueños. ¿Sabes, Gisela? Nunca imaginé que podía tener una amiga mujer. Aquí eso no es muy habitual. Pero tú eres mujer y eres una gran amiga para mí.»

 El día en que viví el momento más angustioso de mi vida, Constant estuvo a mi lado para brindarme su ayuda en mis intentos desesperados porque el hambre no le arrancara el aliento a aquel niño. También estuvo conmigo para calmar mi desolación cuando la madre cargó el cuerpo ya sin vida a su espalda y nos dejó con un gracias.

 Sé que si voy a casa de mis padres, me encontraré la ornamentada tela que me entregó solemnemente con la orden de regalársela a mi padre al volver a casa Dile que es de mi parte, en agradecimiento por haber tenido una hija como tú y haberte permitido venir con nosotros.

 Hace un par de meses chateamos durante media hora lamentándonos de vivir tan lejos, soñábamos con la posibilidad de volver a vernos algún día en Costa de Marfil y me contó con orgullo que estaba trabajando duro en su tesis He pensado que te la voy a dedicar a ti, me encanta ver la pasión que le pones a la medicina y quiero que sepas que jamás te olvidaré.

 Hoy me han llamado desde Bouaké para contarme que Constant ha muerto. Que aparentemente se complicó el postoperatorio de su apendicitis. Que ya no va a poder terminar su tesis. Que su esposa está muy afectada y que mejor llamo otro día para hablar con ella. Que su hija, como tiene tres años, al menos no se entera bien de lo que pasa. Que le enterrarán el sábado.

 Ya sabes que yo tampoco te olvidaré jamás, Constant. Que me quedo con tu ternura, tu tesón, tu solidaridad y tu compañerismo, tu risa y tu mirada templada.

Será difícil sin ti, amigo, pero te prometo que volveré con mis ojos de pediatra a Costa de Marfil y me aseguraré de que tu hija entienda un poco mejor a través de mis recuerdos, que tuvo un padre maravilloso y que la amaba a ella más que a nada en el mundo.

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No podemos salir de la crisis triturando a las personas más vulnerables

Artículo de José Ignacio Calleja, 14 de noviembre de 2012.

Ha tenido que ser el sistema de justicia el que se pone a la cabeza de la manifestación, al fin. ¡Gracias!, a todo el movimiento civil que se ha movilizado contra los desahucios; ¡gracias!, a las Cáritas que lo han tomado como cosa propia… ¡Gracias! a todos los que lo han visto claro desde el principio… sólo es el comienzo; todavía no conocemos su alcance legal y real; vienen detrás los desalojos de alquilados por insolvencia en el pago. Esto no ha terminado, ni mucho menos.

Me acojo a esta joya jurídica de Carlos Castresana Fernández, fiscal del Tribunal Supremo:

«Los bancos españoles están ejerciendo su derecho contra las familias deudoras de manera abusiva y antisocial, manifiestamente contraria a las reglas de la buena fe… En estas condiciones, los contratos se han tornado profundamente desequilibrados e injustos y no pueden cumplirse tal como fueron pactados. Los jueces no pueden hacer recaer sobre los deudores todas las consecuencias de la crisis y la especulación de las que no son culpables… El legislador debe determinar, arbitrando procedimientos de quita y espera adaptados a esta nueva realidad, la manera de regular la insolvencia de las unidades familiares. Mientras, a falta de acuerdo entre las partes, los jueces no pueden limitarse a observar y laissez faire: deben imponer una moratoria, aquí y ahora, porque las condiciones en que se pactaron los préstamos de las viviendas de las familias en la última década y media volaron por los aires al estallar la burbuja inmobiliaria y no van a volver; y ejecutar las hipotecas con arreglo a las condiciones originales impuestas en contratos de adhesión por una sola de las partes, en circunstancias muy diferentes, y sobre estimaciones unilaterales completamente equivocadas, resulta inmoral e insoportablemente injusto. Los jueces no deben olvidar cuál es su función primigenia en un Estado de derecho: brindar tutela judicial efectiva», (El País, 13.XI.12).

Es el comienzo de un buen día. Ya oigo el rumor de que esto afecta a la solvencia de los bancos, a la deuda pública y a la prima de riesgo; y es verdad, pero no podemos seguir el camino trillado de salir de la crisis triturando a las personas más vulnerables. O, ¿es que el sistema social capitalista no tiene, porque no lo puede consentir, otro modo de salir de las crisis financieras o económicas?

Esta es la cuestión, no tiene otra salida, porque no la puede consentir sin perjuicio para los dueños del dinero. Son éstos los que no lo consienten. Luego la cuestión última es de poder social e intereses de «clase», y no de ciencia económica. Las cosas como son. Y esto no es neomarxismo trasnochado, sino tardocapitalismo puro y duro, real en todos los pueblos de Europa como la vida misma.

Renunciar a verlo es negarse a entender lo que está pasando. Acepto mil matices sobre el concepto «clase», mil matices; renuncio a él, si quieren; pero al final, el dinero, ¡aparentemente de muchos!, concentrado en manos de pocos decide en qué condiciones entra a un país o se va, llega para quedarse o juega con las oportunidades y escapa, simula una huida por desinterés y vuelve como un buitre sobre el animal herido.

Esto es lo que hay, por eso que el movimiento social de mil colores e inspiraciones se lo merece todo en campañas tan rotundas y claras como ésta, contra los desahucios y alquileres imposibles. Se lo merece todo. …

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