La declaración de culpabilidad de Thomas Lubanga por reclutar y alistar niños y niñas menores de 15 años como soldados en República Democrática del Congo, demuestra que la Corte Penal Internacional puede hacer que los peores delincuentes del mundo respondan ante la justicia. La sentencia es un paso histórico en la lucha contra la impunidad, y envía un mensaje claro a otras personas que cometen el espantoso crimen de usar menores soldado dentro y fuera del campo de batalla. Desde Amnistía Internacional siempre hemos creído en la justicia internacional y hemos apoyado la labor de la Corte Penal Internacional, y por eso la condena a Lubanga es una buena noticia que quiero compartir contigo. Sin embargo, la Corte Penal Internacional tiene otras 11 órdenes de detención pendientes contra criminales como el señor de la guerra Joseph Kony, acusado de utilizar menores soldado en Uganda, o el presidente de Sudán Omar al-Bashir, acusado de genocidio y otros crímenes en Darfur. La mejor manera de celebrar esta primera condena es seguir apoyando la justicia internacional a través de una petición al Secretario General de la ONU Ban Ki-moon.
En un post anterior nos preguntábamos si realmente es necesario todo lo que tenemos y todo lo que deseamos para vivir mejor y más felices. En esta entrevista Carlos Taibo nos explica qué es el decrecimiento, nacido como crítica al crecimiento ilimitado en un mundo con recursos limitados, y como propuesta de debate social.
El decrecimiento es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos.
Decenas de hombres, mujeres y niños sirios están siendo exterminados cada día mientras España y Europa no se deciden a actuar para detener esta masacre
Me llamo Ghaida, tengo 22 años y soy española pero nunca me he sentido tan siria como ahora. Cada verano iba a Homs, ciudad de mis padres, y pasaba todo el verano allí con mis familiares. Este verano me he dedicado a ver vídeos para intentar reconocer esas calles por las que solía pasar. Tristeza, dolor e impotencia es lo que llevo sintiendo desde hace un año… Cada día un padre, una madre, un hijo, una hija, un hermano, una hermana mueren delante de mis ojos y me pregunto: ¿qué puedo hacer?
Vivo muy lejos pero lo siento como si estuviera allí mismo. Cada vez que vemos imágenes de bombardeos cerca de la zona donde residen mis familiares les llamamos. Hace una semana, mientras bombardeaban Bab Amer, hablé con mi abuela. No podía ni escuchar su voz, el cansancio y la tristeza se la habían robado. Me dijo: “estamos bien”. “Llevamos tres meses sin salir de casa. Solo sale tu tío y tu abuelo a traer comida cuando ya no queda”. Pero lo más doloroso fue cuando hablé con mis primos de tres, cinco y siete años. Lloré tanto cuando me dijeron: “¡Hay ruidos de disparos! ¿Cuándo vas a venir a traernos un coche de juguete?… Aquí no tenemos.” Impotencia y ganas de llorar es lo que siento en esos momentos. ¿Qué culpa tienen estos niños?.
Vivo en Barcelona y desde el inicio de la revolución salí a manifestarme cada semana de Plaza Cataluña hasta Plaza Sant Jaume pasando por las Ramblas. En ese momento intento alzar mi voz hasta más no poder: solo quiero que los héroes de Siria me escuchen y que sepan que desde aquí les apoyo en todo lo que pueda. Aquí vivimos en una habitación de cristal, vemos cada día como mueren injustamente ciudadanos pacíficos que reclaman derechos humanos básicos, y no podemos hacer nada. Siempre intento buscar una puerta o golpear el cristal de esta jaula con todas mis fuerzas para salir a ayudarles, pero no lo consigo. Llevamos un año y las masacres siguen igual o peor que el primer día. Ahora solo quiero una cosa, volver a Siria y besar la frente de cada uno que ha muerto defendiendo mi tierra.
Por eso quiero pediros a vosotros, a todos los que cada día veis los cuerpos destrozados por la barbarie de mis compatriotas sirios y veis sus caras de desesperación pidiéndonos ayuda, pidiéndonos que no les abandonemos, que reclaméis a vuestros representantes en el exterior, el ministro García-Margallo y Catherine Ashton, que intercedan en todos los organismos internacionales para:
1) Que los cascos azules de la ONU y/o las tropas de la Liga Árabe intervengan en Siria para proteger a la población civil.
2) Que se abran corredores para que puedan entrar en Siria las agencias humanitarias para evacuar a los heridos y llevar la ayuda humanitaria a la población civil.
Gracias por tu firma. Yo y todos los ciudadanos sirios os lo agradeceremos siempre.
Puedes firmar tu petición en Actuable. Te invitamos, también, a que lo difundas en los medios sociales en los que tomas parte.
Todas y todos queremos vivir mejor. El problema surge cuando confundimos el ‘vivir mejor’ con vivir con más cosas. ¿Realmente es necesario todo lo que tenemos y todo lo que deseamos para vivir mejor y más felices?