Josemari Legarreta / Cutervo 04

FELICES DÍAS SANTOS

Dentro de unas horas salgo para Jaén. En el cuarto está la maleta desempolvada, pero sin abrir y sin cargar. Me voy con cuatro jóvenes a una Pascua Juvenil que organiza el Movimiento Fe y Alegría con ocho colegios de estas dos Regiones, Cajamarca y Amazonas. De cada colegio van cuatro jóvenes y el acompañante. Yo soy acompañante, claro. Y con el DNI concedido “para siempre”… Voy contento, aunque también me hubiera gustado participar de las celebraciones de aquí. Pero es una gran suerte poder estar respirando a ritmo joven, mientras no te arrinconen para el museo.

Jaén es la capital de otra provincia de esta Región. En cuatro horas y media de subidas, bajadas y precipicios, se llega. Y hay que saber que el clima es completamente diferente al bajar 2.000 metros de altitud. De camino nos tenemos que ir quitando ropa. Recordaré el calor de La Selva.

Pero no puedo dejar pasar estos días sin enviaros estos renglones de recuerdo y de deseo. Los días de Navidad los solemos llenar de felicitaciones, de abrazos y de signos de alegría y amor. Pues si llevamos bien el pulso cristiano, todo ese corazón navideño bombea sangre gracias a la RESURRECCIÓN PASCUAL.

Se suelen llamar “Vacaciones de Semana Santa”. Para muchos no hay nada de esas dos S. Yo sería partidario de llamarlas “Vacaciones Primaverales”, por lo menos para los del Hemisferio Norte. Lo tenía apuntado en alguna parte, la cantidad de vuelos que van a salir de Loiu (aeropuerto de Bilbo) en estos días. Será de gente que no vive la crisis tan profunda e hiriente como sé que la viven algunos.

Elijo esta imagen del Resucitado en carne africana, haitiana, dominicana… También es color que se exhibe con futbolistas internacionales. Y ese sería uno de mis deseos de esta Pascua. Mirando a algunos países muy crucificados en carne africana, quiero que surja en el mundo una RESURRECCIÓN de corazones realistas, solidarios y generosos. Que los que creemos en JESÚS renazcamos, resucitemos a una vida llena de sentido porque es vida que se entrega para que nadie muera de guerra, de hambre, de desesperación, de soledad, de tristeza. Cada uno de nosotros, más resucitados, podemos revitalizar a quienes arrastran una vida sin vida, sin rumbo.  Es mi deseo profundo para vosotros. ¡EL RESUCITADO VIVE EN NOSOTROS!

Un fuerte ABRAZO PASCUAL.

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