Somalia, 21 de septiembre, quinta noche

Muchos nos tememos que hay milicianos infiltrados en Tumaini. Me lo comenta M. En la reunión que han tenido por la mañana con los mandos militares hay cosas que no entienden, que pasan y que no deberían pasar. Prefieren pensar que se han infiltrado milicianos que pensar que algunos de los técnicos somalíes que trabajan con nosotros son parte de la milicia.
Sigue llegando gente. Algunos llegan renqueando al campo. A otros los trae algún vehículo de Naciones Unidas, “camuflados” entre el material y el equipo para que lo milicianos no se enteren que incumplimos las reglas.
H. me pregunta si sería bueno habilitar otro pozo en Tumaini. Quiere pensar que el actual no va a ser suficiente si nos llega la avalancha de refugiados como le está llegando a D. desde el Dadaad. En la actualidad podemos ofertar 25 litros por persona y día para beber, cocinar y lavar, pero no vamos a poder mantenerlo si se duplica la población.
Nos desespera que la gente no utilice las letrinas.
Siguen apareciendo montones de tierra en las inmediaciones de la alambrada cuadrada. Son pequeños, son niños.
Macuala ha venido a curarse con el hilo de sutura roto. Con la nariz colgando, le dejo ingresado. La mano como una bota.
Tengo que dejar de escribir. Me reclaman.
Usiku mwema, campo tumaini.

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