Crónica (sentimental) de una breve visita a Popoy-Covendo (Bolivia)

Queridos hermanos: Gracias a Dios he tenido la oportunidad de ir a visitar la obra viatoriana de Bolivia. Y, más que contar las anécdotas, quiero compartir algunos de los sentimientos que esa visita me ha generado.

Terminando el curso anterior me llegó un correo de Goio solicitando algún voluntario para ir a acompañar a Kepa.

Fíjate que había buscado la posibilidad de vivir alguna experiencia de misión en verano, pero no se me había pasado por la cabeza Bolivia. En seguida caí en la cuenta de que no conocía nada bien esta tarea. Y eso que procuro estar al día de las noticias viatorianas. Intentaba recordar la última vez que había hablado con Luistri (q.e.p.d.), un 15 de agosto en Valladolid, pero tampoco tenía conciencia de saber muy bien qué hacían los viatores en Popoy.

Me ofrecí. Siempre he agradecido la oportunidad de conocer más de la comunidad viatoriana. Pero estaba claro que la petición no era para que alguien pasase allí las vacaciones.

Primer sentimiento: hay que dar a conocer la tarea de la fundación de Bolivia, porque lo que no se conoce no se puede amar.

Al llegar a La Paz me recibieron en la casa de acogida del Vicariato. La primera noche ya D. Alex me lanzó aquello de ¡qué falta hace que venga otro viator, aunque sea una temporada!, anticipo de lo que iba a vivir.

Cuando acompañaba a Kepa en su tarea de atención pastoral, la queja del pueblo era unánime: ¡Cuánto tiempo, Padre!¡Necesitamos que venga más a menudo! Alguno me dirá que eso hay que tomarlo en su justa medida porque, como luego pude comprobar, la asistencia al culto no era, ni mucho menos, masiva. Pero estar con la gente, atender a los moribundos (cosa que hicimos más de lo que yo hubiese preferido), vivir las fiestas, etc., eso lo demandaba el pueblo.

Poco a poco, a medida que me iba metiendo en la tarea y según iba conociendo gente, la petición era más clara, con tareas concretas, desde los humildes campesinos hasta el director del colegio, desde las viejitas de misa hasta el Señor Obispo.

Segundo sentimiento: yo creía que eso que pone en nuestros documentos de atender a la llamada de la iglesia local era “metafórico”. Pero es verdad: hay veces que la iglesia local llama en concreto, en voz alta y desesperada.

Otra cosa que me llamó poderosamente la atención cuando iba con Kepa era la fuerza de la naturaleza. Debe ser que soy scout, pero he vivido profundamente aquello de ver la obra de Dios en la creación. A lo mejor es una apreciación personal, pero vivir en un entorno totalmente alterado por el ser humano en el que cada vez hay más realidad virtual, nos está alejando de nuestra realidad espiritual.

Tercer sentimiento: los que somos de entornos urbanos debemos tener, alguna que otra vez, un retiro espiritual en plena naturaleza.

Ya sabía que Bolivia es el país más pobre de Sudamérica (¡Señor!,¡cómo será en Centroamérica y en África!) pero vivir la pobreza así, en directo,… Unos meses antes había tenido ocasión de acompañar a los Reyes de Suecia (y otras gentes muy importantes) en su visita a Madrid. Con ellos me pude meter en sitios que jamás había entrado. El primer día con Kepa entré en una casa a acompañar a una moribunda. No sé si se imaginan la casa, más bien la caja, en la que vivía. Luego, por la noche, cuando contemplaba el cielo, obra de sus manos… recordé que coronó de gloria y dignidad a todos los seres humanos por igual. Pero, obviamente, no era la misma la dignidad la de una que la de otra.

Cuarto sentimiento: Señor, ¿cómo sé que llega el Reino de los Cielos? ” Mira […]a los pobres se les anuncia la Buena Noticia”. La Reina Silvia es muy maja,… Jesús es muy claro.

Normalmente dedicaba las tardes a trabajar con los muchachos ayudándoles en sus tareas escolares y dejándome enseñar en las tareas del campo. Así llegamos a cogernos mucho cariño. Creo que si en tan poco tiempo los niños se han encariñado conmigo se debe más a su necesidad de afecto y de atención que a mis habilidades para trabajar con jóvenes. 150 jóvenes son unos cuantos. Además, a poco que se acercase uno a la escuela, otros tantos, y eso sólo en secundaria. Catequesis, apoyo psicológico, deporte, apoyo al estudio,.. Tantas tareas, que llegué a bromear con Kepa: aquí no hace falta una comunidad, hace falta toda una congregación.

Quinto sentimiento: desde pequeñito he oído, leído y vivido que el lema de los viatores: dejen que los niños se acerquen a Él.

Solíamos dedicar las noches a charlar. Hemos charlado mucho. La crisis en Europa, la comunidad viatoriana, y las tareas del internado han sido nuestros temas favoritos. Sé que el P. Querbes quería que pudiésemos ir uno solo a la tarea para llegar donde otros no llegaban. Pero, cada poco tiempo, compartir con la comunidad, tener a alguien con quien contrastar, en quien apoyarse.

Sexto sentimiento: cada vez me gusta más decir que pertenezco a las Comunidades de San Viator. Tan importante como lo viatoriano es lo comunitario. Si hay obras en las que tiene que haber un sólo viator, será tarea de todos ver cómo no descuidar esa dimensión.

Y al ir acabando la experiencia me entero de que el proyecto tiene fecha de caducidad, de que hay un compromiso de sólo un par de años más. Veo y comprendo las dificultades.

Séptimo sentimiento: siempre me ha dado mucha pena cuando se ha cerrado una obra viatoriana.

Aunque no la conociese, entiendo que en todas hay personas implicadas en una tarea. En todas hay ilusión, hay entrega, hay mucho corazón puesto. Me voy con cierta pena. Me he sentido muy bien, muy viator. Sé que hay otras obras iguales en la comunidad internacional, pero en esta se vive claramente en el desierto (supongo que a Jon Sobrino le dará igual que lo cambiemos por la selva), la periferia y la frontera.

No podía pasar por Bolivia sin visitar la comunidad de Cochabamba. Estuve un par de días con José Antonio Izaga y Javier Ortuondo. Creoque para los tres fueron dos días de contagiarnos ánimo, espíritu viatoriano y, por supuesto, juventud.

Lo que he visto en Bolivia es que la mies es mucha, pero los obreros pocos. Envía, Señor, obreros a tu mies.

Javier Elena

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2 respuestas a Crónica (sentimental) de una breve visita a Popoy-Covendo (Bolivia)

  1. marco antonio dijo:

    HOLA me llamo Marco soy de Bolivia y por esas razones de la vida vine a parar a España. Ahora estoy haciendo un master en la universidad del pais vasco. Debo admitir que me costó entrar. Siempre ha estado en mi corazón conjuntamente con la de mi mujer el poder ayudar en lo que Dios nos dió. Soy ingeniero civil y en lo que sé os puedo echar una mano o mejor las dos manos.
    Un saludo, Dios les bendiga

  2. Pedro María Lahora dijo:

    Muchas gracias. Pedro

    _____

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